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» PUBLICACIONES ESTUDIANTILESReseña de “La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas”
Por Emiliano Faccenda, Manuel Mazza y Joaquín Nicolás Nieto5 de noviembre de 2023
En el marco del congreso mundial de sociología llevado a cabo en Montreal durante los meses de julio y agosto de 1998, tuvo lugar un simposio titulado “Alternativas al eurocentrismo y colonialismo en el pensamiento social latinoamericano contemporáneo”. Su desarrollo se encuentra enmarcado en un particular momento histórico de América Latina, donde a lo largo de las últimas décadas ha comenzado a surgir un grito que, si bien no se encuentra en la garganta de un grupo en particular, embandera los reclamos de una región entera. Nos referimos a un contexto signado por el resurgimiento de luchas de poblaciones históricamente excluidas e invisibilizadas (como las poblaciones negras, campesinas e indígenas) que permanecen críticas hacia las formas estatales modernas, disconformes con las lógicas neoliberales, y desafiantes contra la colonización de las prácticas del conocimiento, de la cultura e incluso de la vida cotidiana. En pocas palabras, una polifonía de voces que no solo provienen de nuestro continente, sino de aquellos lugares que aún hoy, tal como nosotros, llevan la cicatriz del colonialismo. En este sentido, el objetivo de este simposio fue recoger cada una de estas aristas de nuestra realidad y enmarcarlas en una perspectiva teórica atendiendo a la especificidad de lo latinoamericano. Los trabajos allí presentados y las discusiones que suscitaron motivaron una serie de fecundos debates acerca de cuestiones tales como la colonialidad, el eurocentrismo y la manera en que ambos, conjugados, han sido parte de los últimos 500 años de la historia latinoamericana.
En ese marco, motivados por la manera en la que el colonialismo y la mirada eurocentrista han influenciado y repercutido en el desarrollo de nuestras ciencias sociales, en los procesos de producción, difusión y absorción de conocimiento y en la forma en la que aún se continúan transmitiendo tales disciplinas en nuestras instituciones educativas, los autores que formaron parte de este simposio, bajo la gestión y coordinación del sociólogo venezolano Edgardo Lander, han sabido condensar los resultados de ese fructífero espacio de discusión académica en “La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas”.
Este trabajo colectivo que vio la luz por primera vez en el año 2000 cuenta con los aportes de autores de gran magnitud, tales como: Enrique Dussel, Walter Mignolo, Arturo Escobar y Anibal Quijano, entre otras figuras académicas. Este pequeño grupo de intelectuales, altamente influyentes en la teoría decolonial, se proponen en primer término cuestionar los grandes sistemas de ideas pretendidamente universales, producto de la razón moderna de índole europea. De este modo, se busca repensar no solo la manera en la que históricamente hemos abordado los aspectos relacionados a las formas de conocer, sino también rescatar de nuestro pasado colonial las particularidades de latinoamérica, con la intención de aprender y reflexionar sobre las realidades concretas que hoy habitamos. Así pues, se trata de una manera de comprender nuestras especificidades en función de lo propiamente autóctono y latino. El pensamiento decolonial disputa, de esta forma, la racionalidad moderna occidentalista y la imposición de la misma en la historia de América Latina desde el siglo XV, alterando nuestra cosmovisión, europeizandola. Al respecto, el texto nos ofrece dichas reflexiones a lo largo de 9 capítulos, acumulados en un total de 249 páginas, vertebrados por el pensamiento crítico de lo auténticamente latinoamericano. Este pensamiento común acerca de los procesos latinoamericanos y de nuestro continente, nos permite comprender a través de la visión de estos autores como, a lo largo de la historia, la hegemonía de Europa ha podido penetrar y perdurar en América Latina a través de discursos, prácticas, créditos, instituciones, pensamientos, enseñanzas y cosmovisiones. A fines prácticos de esta reseña, nos centraremos en presentar dos capítulos de la misma; no obstante, recomendamos la lectura general de la obra.
En el capítulo titulado “Europa, modernidad y eurocentrismo”, el filósofo e historiador argentino Enrique Dussel nos expone, en un primer momento, ante los procesos históricos y políticos que llevaron a concebir a la historia como una linealidad hegemónica en la cual el punto de llegada es Europa. De esta manera, Dussel denuncia dos nociones de modernidad. El primero, eurocéntrico1 y regional, es una forma de pensar a la modernidad vinculada a un movimiento emancipatorio que atraviesa el medioevo hacia una salida guiada por la razón humana; el segundo, bajo la premisa del descubrimiento de la América hispánica en 1492, toda la historia mundial se convierte en una sola, produciendo que la Europa moderna se constituya como el epicentro de la historia mundial, desplazando a las demás culturas como periféricas (Dussel, 2005, pp. 27-28). En oposición a estas nociones, Dussel va a proponer una nueva conceptualización de la “modernidad”, considerando a la misma a su secuencia tradicional como una invención ideológica. De este modo, el autor desplaza el foco de atención de la Europa latina como el centro de la historia, y propone a la “trans-modernidad” como la revelación del “Otro” (postulado en el segundo paradigma mencionado como dualidad “modernidad/alteridad” y situado en el plano mundial) capaz de enunciarse desde sus experiencias y saberes; es decir, la posibilidad de incorporar los reclamos del “Otro” postcolonial y subalterno como miradas sustantivas y propias frente a la modernidad occidental2.
Continuando con esta estela de pensamiento, Anibal Quijano, por su parte, en el capítulo “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”, sostiene que la globalización puede ser observada como el fin de un proceso que tiene su origen en la constitución de América y del capitalismo colonial moderno y focalizado en Europa como nuevo patrón de poder mundial. En esta línea, el sociólogo y teórico político peruano nos propone un análisis sistemático y detallado de los principales aspectos que emergieron a partir de la conquista de América. En primer lugar, la codificación de las diferencias entre conquistadores y conquistados culminó en la idea de “raza” como una construcción mental en la cual se puede encontrar el sustrato de la dominación colonial; en otras palabras, la existencia de supuestas diferencias biológicas colocaron en un plano -naturalmente- superior a los blancos y en una instancia inferior a los nativos. Esta idea de raza moderna produjo una serie de relaciones sociales fundadas en ella, formando de esta manera nuevas identidades sociales: indígenas, negros y mestizos; así, la “raza”, según Quijano (2005) fue establecida como un criterio de clasificación social de la población que con el tiempo tuvo eco en todos los territorios colonizados por la hegemonía europea, demostrando ser el instrumento de dominación más eficaz y duradero de la historia. En segundo lugar, las formas históricas de control y explotación del trabajo, de los recursos necesarios y los productos elaborados fueron enlazadas bajo la forma capital-salario y subsumidas por el mercado mundial. Junto a la idea de raza se impuso una división racial del trabajo, y en este sentido, la colonialidad del control del mismo formó una nueva geografía social del capitalismo (Quijano, 2005, p. 785) dando lugar al capitalismo mundial. En tercer lugar, gracias a la explotación del trabajo de las poblaciones americanas y negras, el robo de sus materias primas y su ubicación geográfica, gran parte de Europa consiguió una aventajada posición en el nuevo sistema mundo vinculada a su vez al control del comercio mundial; en este sentido, y de manera análoga a la tesis de Dussel (2005), Quijano sostiene que gracias a estos factores pudo constituirse una nueva identidad geocultural: Europa occidental. En el cuarto lugar y relacionado con el anterior, es en su condición de “centro” que Europa logró dominar y colonizar regiones cada vez más alejadas de su geografía. Sin embargo para dichos territorios esto implicó una absorción de la cultura europea y un proceso que el autor denomina “reidentificación histórica”. Como suma y consecuencia de estos elementos, Europa pudo tener el control de la mayoría de las formas de producción de cultura, subjetividad y conocimiento. El surgimiento del eurocentrismo como nueva racionalidad propuso una línea temporal de carácter evolutivo que los pueblos debían recorrer para llegar a parecerse al nuevo centro europeo.
Los desarrollos conceptuales de ambos autores (Dussel y Quijano respectivamente) nos permite vislumbrar a la conquista no como el fin de la empresa colonial, sino como creadora de gramáticas culturales, sociales, económicas y políticas con enormes consecuencias en la configuración del poder en América Latina. En consecuencia, el eurocentrismo tiene un papel ponderante en la continuidad de la colonialidad sobre nuestros territorios. Más aún, la agenda colonial hoy en día se encuentra ligada a las desigualdades socioeconómicas de la región e influye de la misma manera en la opresión de género. Las formas actuales de sometimiento, en concordancia con Quijano, se re-actualizan y mantienen, a través de un andamiaje institucional que responde de manera directa a aspectos coloniales en los tiempos modernos y que la política colonial del virreinato ha creado, una especie de huella en los estados nacionales modernos.
El desarrollo anterior nos lleva a pensar que durante el proceso de conquista y colonización de América, se introdujeron criterios basados en la piel y la raza gestados en la supuesta superioridad del hombre blanco europeo para separar a las poblaciones autóctonas y justificar las atrocidades cometidas por los conquistadores. Dichos criterios no solo sirvieron para poner en marcha lo que hoy en día conocemos como el sistema capitalista, sino que a su vez fueron funcionales a la constitución de un relato que construyó y legitimó, con el correr de los siglos, la idea de un centro y una periferia. Estos criterios discriminatorios sobrevivieron y se reprodujeron desde los albores de la conquista hasta la conformación y desaparición de los virreinatos y el posterior establecimiento de los Estados nacionales como medios utilizados por las clases dominantes para mantener su dominio. De esta manera, los distintos binomios que han corporizado estas relaciones de poder (centro/periferia, desarrollo/subdesarrollo, historia/prehistoria, civilización/barbarie, negro/blanco e incluso pobre/rico) se pueden observar en las políticas y decisiones de nuestra historia, incluso en la estructura cognitiva de la sociedad latinoamericana. Los rasgos raciales que durante nuestra historia separaron al negro, al indio y al mulato del blanco se instalaron en nuestro imaginario colectivo a través de la construcción simbólica de los discursos y su naturalización, y han podido viajar y sobrevivir hasta llegar a la actualidad donde tienen la capacidad de justificar segregaciones, persecuciones, invisibilzaciones, opresiones e incluso la muerte. En esta línea y a modo de conclusión, consideramos que, si bien la obra elegida parece estar dirigida a un público académico interesado en la historia y la teoría crítica, especialmente en lo que respecta a la relación entre Europa y América Latina, es una lectura casi obligatoria para comprender el funcionamiento contemporáneo de nuestro sistema mundo. En este sentido, si el lector piensa que nuestro pasado colonial ha quedado atrás y no existe relación alguna con los aspectos culturales, económicos, ideológicos e incluso políticos de las sociedades latinoamericanas actuales o busca una comprensión más profunda de la colonialidad del poder y el eurocentrismo, esta es la obra que debería elegir como su próxima lectura. Se trata, al fin y al cabo, de explorar el pasado para leer nuestra realidad.
Notas
1 Se denomina eurocéntrica porque toma como punto de partida de la modernidad elementos que tuvieron lugar dentro de las fronteras europeas (Dussel, 2005).
2 Para conocer más sobre la propuesta de Enrique Dussel y los enfoques latinoamericanos invitamos a leer “Hacia una filosofía de la liberación latinoamericana”, libro producido colectivamente por pensadores argentinos en la década de 1970.
Referencias bibliográficas
Castro-Gómez, S. (2000). “La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales : perspectivas latinoamericanas" (E. Lander, Ed.). Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales-CLACSO.
Dussel, E. (2005). “Europa, modernidad y eurocentrismo”, en E. Lander (Comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas. Buenos Aires: CLACSO.
Quijano, A. (2005). “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”, en E. Lander (Comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas. Buenos Aires: CLACSO.